Trastorno del Espectro Autista

Con motivo del próximo 2 de Abril, día mundial del Autismo, os proponemos una breve introducción para conocer algunos de los aspectos más representativos de este trastorno.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) se enmarca dentro de los Trastornos del Neurodesarrollo siendo quizás, junto con el Trastorno por Déficit de Atención con (o sin) Hiperactividad (TDAH), el más conocido entre ellos. Antes de nada es importante recordar dos aspectos fundamentales:

  • 1. El TEA no es una enfermedad (puedes echar un vistazo aquí para saber las diferencias entre enfermedad, trastorno y síndrome).
  • 2. La persona no es autista, como no es cancerosa la persona con cáncer. La persona tiene autismo o TEA. No es lo mismo ser que tener. Una persona con autismo, además tendrá otras muchas características que la definirán. Es una característica más de la persona. Debemos utilizar un lenguaje que no estigmatice y asumir la natural diversidad del ser humano.

El TEA es consecuencia de una biología neuronal diferente a la media, que perdura a lo largo de toda la vida.  El cerebro de las personas con TEA tiene un funcionamiento particular, que se traduce en un amplio rango de posibilidades (de ahí que sea denominado «espectro» del autismo). Algunos estudios han indicado la participación de genes determinados en la configuración de las características observables del TEA (comportamiento) y en la organización y estructura de redes neuronales (número de conexiones aumentado entre neuronas y alteraciones en la transmisión de los impulsos nerviosos) que llevan a la persona con TEA a percibir, integrar y procesar los estímulos de manera diferente a la media, lo que se traduce en un comportamiento distinto al que podría esperarse.

Las personas con TEA suelen tener dificultades en el lenguaje y la comunicación, así como comportamientos repetitivos y rígidos, lo que no quiere decir que no quieran expresarse o relacionarse con el entorno. Estas características pueden darse con diferentes niveles de afectación, repercutiendo en su vida diaria y desarrollo de muy distinta manera según el caso. Es por tanto un trastorno muy complejo y amplio, con un diagnóstico que puede ser desde leve a grave. Así, podemos encontrar personas con TEA que tengan muchas dificultades para aprender, expresarse e interaccionar con su entorno de manera efectiva y otras que tengan habilidades que normalmente no poseen los demás, como alta capacidad para memorizar datos, imágenes y desempeñar actividades artísticas como música o pintura.

Es muy importante detectar de manera temprana el TEA para poder intervenir lo antes posible. El cerebro en desarrollo se encuentra en una etapa muy plástica, lo que significa que, con la ayuda de buenos profesionales (terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, psicopedagogos, logopedas, médicos, maestros…) es posible que los niños y niñas con TEA puedan adquirir de manera más fácil y adaptativa estrategias que les permitan mejorar su capacidad para interaccionar de manera efectiva con un mundo cada vez más complejo.

Si quieres conocer más sobre los últimos avances científicos y rigurosos sobre TEA, puedes acceder a más de 10.000 resúmenes de artículos de investigación publicados en la biblioteca nacional de medicina de USA sobre multitud de aspectos del espectro pulsando aquí.

Por último, os dejamos una infografía realizada por los compañeros del CDICR, que recoge de manera muy gráfica y sencilla algunos datos fundamentales sobre el TEA.

marzo 30, 2018

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